Recomendamos una serie de películas donde hombres y mujeres, en diferentes épocas y ambientes, respondieron al llamado de la santidad con sus luces y sus sobras, con alegría y regocijo.

San Pedro de Giuliu Base (Italia, 2005, 197 min.)

Vida y obra del apóstol san Pedro protagonizada por Omar Sharif. Una película que nos lleva desde el momento en que Pedro contempla de lejos a Jesús, hasta que él mismo es crucificado. Con buen movimiento de cámara, primeros planos y la estupenda actuación de Sharif, descubrimos en Pedro a un hombre apasionado y lleno de fe, misma que lo conduce a anunciar con valentía la Resurrección de Jesús y a continuar, junto con los demás apóstoles, la misión de Cristo.

Dejémonos llevar por esta impactante historia de los inicios del cristianismo. Respondamos a Jesús que nos mira con amor (cfr. Lc 22, 61) y, con Pedro, digamos con fe y regocijo: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”, (Jn 6, 68-69).

San Pablo de Roger Yung (Italia, 2000, 175 min.)

Un largometraje que nos cuenta la fascinante historia del apóstol Pablo: judío nacido en Tarso, educado en Jerusalén, discípulo de Gamaliel, estricto observante de la Ley, perseguidor de los cristianos y a quien Jesús resucitado le salió al encuentro camino a Damasco para cuestionarlo en su fe y en sus acciones: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch 9, 4).

Con una buena producción, la película nos atrapa, emociona e interpela. Rubén, personaje ficticio, amigo y luego oponente de Pablo, puede confundir un poco en esta historia fundamentada en los Hechos de los Apóstoles. Dejando de lado esto, la película funciona y puede ser un buen instrumento para celebrar la santidad y comunicar el Evangelio: “¡Ay de mí si no evangelizara!”, (1 Co 9, 16), podemos decir con el apóstol Pablo.