Durante su viaje apostólico a Panamá, el primero del año 2019 fuera de Italia, con ocasión de la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud, celebrada del 23 al 28 de enero, el papa Francisco habló principalmente a los jóvenes en una oportunidad de acercarse a las realidades de la juventud, caracterizada siempe por estar llena de esperanzas y deseos pero también “hondamente marcada por tantas heridas” como lo expresó Fancisco.

Con la intención de encontrar la esencia de los mensajes del Papa a los jóvenes, presento una selección de expresiones tomadas de sus encuentros con ellos y de las homilías de las misas que presidió:

Son muchos los jóvenes que dolorosamente han sido seducidos con respuestas inmediatas que hipotecan la vida”.

Queremos encontrar y despertar junto a ustedes la continua novedad y juventud de la Iglesia”.

Es el amor del Señor que sabe más de levantadas que de caídas, de reconciliación que de prohibición, de dar nueva oportunidad que de condenar, de futuro que de pasado”.

Dios nunca te va a echar, Dios no echa a nadie, Dios te dice: -ven. Dios te espera y te abraza y, si no sabes el camino, te va a buscar”.

Crear vínculos, hacer fiesta, es lo que hace Jesús y de esa manera rompe con otra murmuración nada fácil de detectar y que taladra los sueños porque repite como susurro continuo: -No vas a poder, no vas a poder. Cuántas veces ustedes la han sentido: -No vas a poder. Cuidado, eso es como la polilla, que te va comiendo por dentro”.

La mirada del Señor, que no mira un adjetivo nunca, mira un nombre, mira a los ojos, mira el corazón, no mira un rótulo ni una condena, sino que mira hijos”.

Dame de beber es lo que pide el Señor y es lo que nos pide que digamos nosotros. Y al decirlo, le abrimos la puerta a nuestra cansada esperanza”.

Sólo lo que se ama puede ser salvado. Ustedes no pueden salvar a una persona, ustedes no podés salvar una situación, sino la aman. Sólo lo que se ama puede ser salvado. Por eso nosotros somos salvados por Jesús, porque nos ama”.

El amor del Señor es más grande que todas nuestras contradicciones, que todas nuestras fragilidades y que todas nuestras pequeñeces. Pero es precisamente a través de nuestras contradicciones, fragilidades y pequeñeces como Él quiere escribir esta historia de amor. Abrazó al hijo pródigo, abrazó a Pedro después de las negaciones y nos abraza siempre, siempre, siempre después de nuestras caídas ayudándonos a levantarnos y ponernos de pie. Porque la verdadera caída, la que es capaz de arruinarnos la vida es la de permanecer en el piso y no dejarse ayudar”.

Qué fácil resulta criticar a los jóvenes y pasar el tiempo murmurando si les privamos de oportunidades laborales, educativas y comunitarias desde donde agarrarse y soñar un futuro… …Y eso lo tenemos que facilitar nosotros, los mayores, dándoles trabajo, educación, comunidad, oportunidades”.

Muchos jóvenes sienten que dejaron de existir para otros, para la familia, para la sociedad para la comunidad…, y entonces mucha veces se sienten invisibles. Es la cultura del abandono y de la falta de consideración… …Así los estamos empujando a no mirar el futuro. Y a caer en las garras de cualquier droga, de cualquier cosa que los destruye”.

Ustedes, queridos jóvenes, no son el futuro. Nos gusta decir: -Ustedes son el futuro. No, son el presente. No son el futuro de Dios, ustedes jóvenes son el ahora de Dios”.

Para Jesús no hay un mientras tanto, sino amor de misericordia que quiere anidar y conquistar el corazón. Él quiere ser nuestro tesoro, porque Jesús no es un mientras tanto en la vida o una moda pasajera, es amor de entrega que invita a entregarse”.

María no sólo creyó en Dios y en sus promesas como algo posible, le creyó a Dios, se animó a decir Sí para participar en este ahora del Señor. Sintió que tenía una misión, se enamoró y eso lo decidió todo. Que ustedes sientan que tienen una misión, déjense enamorar y el Señor decidirá todo”.

No se asusten si ven sus debilidades, no se asusten incluso si ven sus pecados, se levantan y adelante, siempre adelante. No se queden caídos, no se cierren, vayan adelante con lo que tengan encima, vayan adelante, que Dios sabe perdonar todas las cosas”.

Dar lo mejor de sí para hacer posible el milagro de la multiplicación no sólo de los panes sino de la esperanza. Y ustedes dando lo mejor de sí, comprometiéndose, hacen el milagro de la multiplicación de la esperanza”.