Sobre el jesuita alemán que quiso ser libre…

La historia de un capellán de guerra… trepidante como esos relatos de hombres que flanquearon trincheras para decir: “aquí estoy contigo”. La historia de un sacerdote perseguido por el régimen nazi. La historia de un valiente jesuita que no calló… que prefirió ser libre entre cárceles y confinamientos. La historia que cuenta este libro es un vibrante ejemplo de vida que nos coloca ante un llamado que trasciende épocas: ¿cómo despojarnos de inercias e indiferencia cuando los golpes ideológicos del mundo nos sacuden? La justicia, la verdad y el amor saben crecer entre la guerra y el odio. Y esta historia nos enseña cómo.

Nos ayudará a entender la devoción y el interés histórico por este heroico sacerdote que hoy es figura emblemática de la resistencia católica al nazismo. Podremos recorrer la asombrosa ruta de encrucijadas, espiritualidad y hazañas que emprendió aquel espigado y valiente hombre originario de Stuttgart que ingresó al noviciado jesuita de Feldkirch con 24 años de edad. Atravesaremos las épicas jornadas del ‘capellán de regimiento’ Mayer en los frentes de Francia, Polonia o Rumania durante la Primera Guerra Mundial. Aquí se narra cómo reptaba el padre Mayer por los campos de batalla para dar auxilio espiritual y administrar los sacramentos a los soldados heridos en combate. O los riesgos que asumía este hombre que puso su vida en las manos de Dios para llevar consuelo y salvar vidas en las más cruentas campañas de la Gran Guerra. Y así seremos testigos de aquella noche de diciembre de 1916 cuando un proyectil destrozó la pierna izquierda del capellán Mayer en un valle cercano a Transilvania. Lejos de sucumbir al miedo y al dolor, nuestro protagonista halló fuerza para encomendarse al fundador de su Orden: san Ignacio… el mismo capitán Loyola que en 1521 paró una bala de cañón con la pierna en Pamplona.

Esta historia nos llevará a los convulsos años treinta, donde un orador implacable escalaba puestos en el parlamento alemán… hasta convertirse en canciller, y más tarde en Führer. Mientras una política anticatólica cerraba los colegios de Órdenes religiosas y desplegaba una doctrina basada en el odio, un Rupert Mayer con “pierna de palo” enhebraba una enérgica crítica al nacionalsocialismo desde los púlpitos de Múnich. Su abierta oposición al nazismo -que consideraba diametralmente incompatible con la fe cristiana- pronto puso a deambular a oficiales de la Gestapo en las calles contiguas a la residencia de los jesuitas. Cuando la popular personalidad del padre Mayer congregaba a más y más gente interesada en sus homilías, las SS invadieron su dormitorio con órdenes de arresto. Y ahí comienza una estremecedora historia: del llamado a declarar en la Corte especial del Sondergericht, donde Mayer recordó la firmeza de san Ignacio ante los tribunales de la Inquisición, iremos con él a prisiones en castillos y a celdas sin ventanas… hasta llegar a las alambradas de púas de un campo de concentración.

Esta es la historia de un hombre que le dio sentido a su vida a partir de lo que vivió como capellán de guerra, donde muchos soldados caídos le pedían que no se fuera de su lado. Así Rupert Mayer escuchó a su madre Iglesia, que le dijo: No me abandones. Y él contesó: Que me hieran a mí antes que a ti.