Originario de Guadalajara, Jalisco, Luis Armando Aguilar Sahagún nació el 22 de agosto de 1962. Alumno de los colegios de los hermanos maristas, Aguilar Sahagún señala que fue ahí donde algunos maestros abrieron sus horizontes de conocimiento, fe y sentido de la responsabilidad cívica, y en donde “aprender a tocar piano fue como abrir las puertas de un universo en expansión”. De esa época, también des- taca que “los concursos de cuento que se organizaban cada año fueron un aliciente importante para aprender a escribir bien”.

“El segundo lugar que obtuve con un cuento titulado Momento de despedida, estimuló este tipo de actividad, que he continuado de forma intermitente durante los años. El ambiente fue dejando que se delineara poco a poco la figura de Jesús”, señala Luis Armando.

Uno de los momentos clave en la vida de Aguilar Sahagún, tal y como él lo explica, fue cuando en primero de preparatoria, un profesor habló acerca del “Cristo cósmico” y del “punto Omega”, lo cual dejó una fuerte impronta y que sirvió de inspiración para sus posteriores trabajos.

Para Luis Armando, quien es licenciado en Filosofía por la Universidad del Valle de Atemajac, la diversidad de intereses de conocimientos le fueron conduciendo hacia el estudio de la filosofía y la teología. Al respecto, destaca que la enseñanza de la filosofía sigue siendo fuente de sentido y de alegría, no menos demandante que un reto.

“La filosofía es mi oficio y el escribir se ha transformado en una imperiosa necesidad. Los retos que ha planteado la ciencia a mi fe, el deseo de difundir el mensaje social del Evangelio, el proyecto de poner en diálogo la fe, la cultura de la vida, la oportunidad de compartir reflexiones a través de algunas revistas, han sido factores que han atizado esa necesidad”, comenta Armando Aguilar, quien también es Doctor en Filosofía por la Escuela de Estudios Superiores de Filosofía de Münich, Alemania.

Para nuestro personaje, quien actualmente es profesor del Instituto de Formación Filosófica Intercongregacional de México (IFFIM), en Guadalajara, el Evangelio de Jesús se ha convertido en la mayor fuente de inspiración para escribir. “Las palabras son como cantos rodados, decía un viejo amigo. Y creo que también lo son las imágenes y los ecos. Es agradable detenerse en los cantos rodados del Evangelio y tratar de volverlos a decir. Es grato pensar que lo que uno pueda ver y poner por escrito, también pueda ayudar a otros a amar más, a darle sentido a lo que viven, a encontrar el sentido inagotable de la eterna palabra del rabbí de Nazaret”.

Luis Armando Aguilar Sahagún es autor de los libros: “Encuentros Pascuales”, editado por Buena Prensa; “El creador del Universo”, “El derecho al desarrollo: su exigencia dentro de la visión de un nuevo ordenmundial”, entre otros.