¿Qué es Cuaresma?

  • Cuaresma es una palabra que viene del latín quadragesima y que significa: periodo de 40 días.
  • Para nosotros, la cuaresma es un tiempo fuerte de la liturgia en el que se recuerdan los 40 años que Israel caminó por el desierto, después de ser liberado de la esclavitud en Egipto, hasta llegar a la tierra prometida. Esta es la Pascua (paso) que llevó al pueblo hebreo de la esclavitud/muerte, a la libertad/vida.
  • Este tiempo inicia con la celebración del Miércoles de Ceniza (6 de marzo) y se desarrolla a lo largo de cinco semanas, enmarcadas por los cinco domingos de Cuaresma y concluye, sumando 40 días, con el Domingo de ramos (14 de abril), para dar inicio a la Semana Santa.

Significado y sentido de la ceniza

  • La Cuaresma está llena de símbolos y gestos (luces, colores, fuego, ayuno, silencios, postrarse, incienso, cantos, etc.), pero el primero de todos, con el que iniciamos, es la ceniza.
  • La ceniza significa arrepentimiento, penitencia, aceptación de las culpas; significa humillación, pero también humildad (poner los pies sobre la tierra).

Un sentimiento muy relacionado con lo anterior es el que quiere expresar la ceniza al principio de la Cuaresma: la conversión, la tristeza por el mal que hay en nosotros y del que queremos liberarnos en nuestro camino a la Pascua… En la Biblia el gesto simbólico de la ceniza es uno de los más usado para expresar la actitud de penitencia interior (P. ej. 1Sam 4,12; 2Sam 1,2; Est 4,1; Jos 7,6; Jr 6,26; Jb 42,6; Jon 3,5-6)[1]

La imposición, o auto-imposición de la ceniza va en el sentido de recordarnos dos cosas:

  1. Que los hombres somos caducos y mortales, simbolizada en el polvo y la ceniza: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás” (Gn 3,19).
  2. Que estamos llamados a convertirnos a Cristo y su Evangelio, actitud propia de la Cuaresma: “Conviértete y cree en el Evangelio”, (Mc 1,15).

La imposición de la ceniza no es un gesto meramente recordatorio de la muerte, de nuestra caducidad y pecado. Con ella empezamos el camino de la Cuaresma, que es camino de Pascua. No es por tanto un día aislado, un gesto masoquista. Es signo de comienzo, y todo comienzo supone una meta en el otro extremo. Somos llamados a la vida. Somos invitados a participar de la resurrección de Cristo.[2]

¿Ayuno, oración y limosna? = conversión

En el mensaje del papa Francisco para la Cuaresma de 2019, encontramos pautas concretas que le dan un sentido renovado a toda la cuaresma que inicia con el miércoles de ceniza:

…La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Ayunar: Aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas, pasar de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón.

Orar: Para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia.

Dar limosna: Salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir, amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.

NOTA: En este link puedes encontrar el mensaje completo del papa Francisco para la Cuaresma 2019:

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/papa-francesco_20181004_messaggio-quaresima2019.html



[1] Aldazabal, J. (1990). Gestos y Símbolos. Dossiers CPL 40. Central de Pastoral Litúrgica. Barcelona, p. 148.

[2] Aldazabal, J. (1990), p. 149.