En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no perderá su recompensa”. Pero  al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra  de molino y lo arrojaran al mar. Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la vida eterna, que con las dos manos ir al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la vida eterna que, con los dos pies, ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado al lugar de castigo, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga. Es decir, cada cual ha de salarse con su  fuego. ¡Qué buena es la sal! Pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonarán? Tengan sal entre ustedes y tengan paz unos con otros”.

Jesús advierte de desviaciones a sus seguidores. Los que muy pronto se han vuelto ambiciosos, podrían escandalizar a los pequeños, es decir estropear la pureza de su fe. Pondrían en peligro su adhesión a Jesús.

Es atrayente la propuesta de una fe consciente. Los seguidores de Jesús tenemos frente a nosotros la alternativa entre vida y muerte: en la actividad diaria (la mano), en la conducta (el pie), en el deseo (el ojo); si no cuidamos nuestra fe y adhesión a Jesús, desde lo más rudimentario, nos ponemos en peligro de ser infieles al mensaje y a Jesús.

Al centro encontramos el tema de la fidelidad. La sal, como elemento de incorrupción, es la propia disciplina, que ha de dar sentido a cuanto creemos y hacemos.

En un día como hoy, podemos retomar este principio de incorrupción, nuestra autodisciplina; y estar seguros de lo que creemos y de lo que hacemos vida.

¿Cuál es mi principio espiritual de incorrupción? ¿Cómo lo desarrollo y disfruto?

Oración:

Señor Jesús, nunca imaginé que estuviera hecho para la incorruptibilidad. Siento descanso espiritual, al pensar que mi fe se sostiene como don tuyo, pero que estoy obligado a fortalecerla con mi autodeterminación y disciplina.

Me encanta pensar que la mejor fidelidad a ti y a tu proyecto, se sala en mi interior, desde una clara consciencia espiritual.

Permite que en mi familia, nunca escandalicemos a nadie; al contrario, que promovamos a quienes encontramos en la vida, para que se descubran en tu seguimiento. Ilumínanos mientras nos mantenemos en la fidelidad y pregustamos las primicias de tu reino. Amén.