Renovemos nuestra fidelidad a Jesús

San Bartolomé Apóstol / Jn 1, 45-51

  

Jesús define a Bartolomé como el modelo de israelita en quien no hay falsedad o engaño.

Nos encontramos ante una expresión de Jesús muy poco usada. Podemos interpretar que Jesús renueva la elección del pueblo de Israel en el elogio que hace a Bartolomé-Natanael. Ante la mirada de Jesús, Bartolomé representa al Israel elegido que ha conservado la fidelidad a Dios.

Bartolomé confiesa su fe en Jesús. Lo reconoce como Hijo de Dios y Rey de Israel.

Pensemos en la personalidad de Bartolomé. Si bien se mantenía fiel a la tradición de su pueblo, estaba abierto a distinguir al Mesías. No sabemos con precisión si mientras Felipe venía de con Jesús para llamarlo, Bartolomé estuviese bajo una higuera; sin embargo Jesús, parece atraerlo en sentido vocacional aludiendo el texto del profeta Oseas: “Como racimo en el desierto encontré a Israel, como en breva en la higuera me fijé en sus padres” (Cf. Os 9,10).

Lo maravilloso del encuentro entre Jesús y Bartolomé, transcurre en la mutua afirmación de fidelidad a Dios en su misterio, y al hombre en sus búsquedas.

Creo que hoy vuelve a ser necesario esto: recuperar la promesa que nos fue dada por Cristo. Consideremos que, cuando Bartolomé escuchó: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, me fijé en ti. Ese me fijé en ti, inició en Bartolomé su discipulado. Debió sentirse tocado en lo más profundo de su ser. En un instante, la soledad de sus búsquedas y, quizás de su vida, quedó cubierta. De ese momento en adelante, tuvo un proyecto superior, en el cual podría ejercitar su formación de israelita y su personalidad honesta y fiel para construir la Iglesia de Cristo.

Oración:

Señor Jesús, sacia nuestras ansias por renovar nuestra vida, sácanos de  debajo de la higuera en la que hemos esperado quizás por años escuchar tu voz; dinos que te has fijado en nosotros como familia, y haznos útiles para trabajar en tu Reino. Amén.