La Semana Santa es el tiempo (7 días) que la Iglesia dedica para conmemorar y celebrar los Misterios de la Salvación, a los que la tradición ha llamado Triduo Pascual: Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. A este conjunto de celebraciones se añade (como ya indicamos en otro espacio aquí mismo) la celebración del Domingo de Ramos, de la Pasión del Señor. Con dicha celebración inicia formalmente la Semana Santa.

El triduo recupera tres aspectos de la persona de Jesús:

  • Jesús crucificado.
  • Jesús sepultado.
  • Jesús resucitado.

Abarca también tres acontecimientos litúrgicos de la vida de la Iglesia:

  • Jueves santo: la cena del Señor (institución de la eucaristía).
  • Viernes santo: el recuerdo de la crucifixión y la muerte de Jesús.
  • Sábado santo: la Vigilia pascual (la resurrección).

El Triduo (tres días), comienza con la celebración solemne del Jueves Santo de la Cena del Señor.

Este día se integra de tres momentos importantes, que corresponden a los tres momentos del día:

  • Por la mañana: bendición de los óleos para los sacramentos y renovación de los compromisos presbiterales.
  • Por la tarde: misa vespertina de la Cena del Señor.
  • Por la noche: reserva del Santísimo y oración de acompañamiento a Jesús (recordando la oración de Jesús en el huerto: Mc 14,32; Mt 26,36; Lc 22,39). Se expone el Santísimo para la Adoración nocturna.

Se celebra una Eucaristía (Misa vespertina) de manera solemne y en ella predomina el color blanco. Tiene la misma estructura de la liturgia eucarística: ritos iniciales, liturgia de la Palabra, liturgia eucarística y ritos finales.  

En el Misal, y según las normas litúrgicas, no está indicado como parte esencial de la celebración la tradición de lavar los pies (lavatorio). Pertenece a las costumbres de la piedad popular, o pastoral popular, por lo que no es obligatorio, aunque se considera importante por ser un gesto de Jesús. En el caso de incluir este acto en la celebración, éste deberá desarrollarse después de la lectura del Evangelio y de la homilía.

El lavatorio de los pies (Jn 13,1-7).

El lavatorio de los pies es un hecho simbólico más fuerte que las palabras. Muestra la actitud de humilde servicio que exige el cumplimiento del nuevo mandamiento del amor, que da Jesús a sus apóstoles (Jn 13,34). Tiene una relevancia especial con aquellas personas a quienes no lavaríamos fácilmente los pies.

Con este gesto, Jesús subraya que el servicio es central en la vida de todos sus seguidores[1]

La parte central, importante y de mayor fuerza de esta celebración es la que ocupa la Liturgia Eucarística, ¿sabes por qué?

  • Es la misa de vespertina de la cena del Señor.
  • NO ES CUALQUIER CENA, ésta se celebra en el contexto de la Pascua judía.
  • Es el momento, o gesto, de la vida de Jesús del que surge el sacramento de la eucaristía.
  • A través de esta celebración recordamos el significado profundo de la Eucaristía: Jesús prolonga su presencia entre nosotros a través del pan y del vino, que se convierten en su Cuerpo y su Sangre. Jesús nos invita a recordar la Nueva Alianza (conmemorar) y a compartir el pan como signo del amor fraterno. Nos advierte que participar en la mesa, en el banquete, es participar de su vida, hacerse como él.

La Eucaristía se convierte en el sacramento central de la vida de la Iglesia.

Viernes Santo de la Pasión del Señor; celebración de la Muerte del Señor

Es la segunda celebración dentro del contexto del triduo pascual. Esta celebración se caracteriza por el luto, la austeridad y la penitencia. ¿Sabes qué significado tiene cada una de estas características?

  1. Luto: símbolo externo de color negro (o colores oscuros) que la gente usa cuando una persona muere. Es el color del duelo. El color litúrgico de luto es el morado.
  2. Austeridad: esta celebración no es solemne, por lo que se debe desarrollar en la mayor austeridad posible. Deben retirarse todos los ornatos presentes en la capilla o templo, tales como flores, manteles, adornos, música, etc. La atención se centra en la muerte.
  3. Penitencia: es un día de silencio reflexivo, de ayuno y de abstinencia obligatorios.

Según las costumbres litúrgicas y la tradición popular, este día cuenta, también, con tres momentos significativos, distribuidos a lo largo del día: 

  • Por la mañana: el rezo del Via Crucis.
  • Por la tarde: la celebración litúrgica de la Muerte del Señor.
  • Por la noche: el Pésame a la virgen o la Hora de la Dolorosa.

La celebración litúrgica de la Muerte del Señor. Se celebra hacia las tres o cuatro de la tarde, partiendo de la tradición evangélica que indica que Jesús murió a esa hora, aproximadamente (Lc 23,44). Aunque la celebración se puede adaptar, en cuanto a la hora, según las necesidades de las comunidades.

Es una celebración diferente, pues se caracteriza por su austeridad y porque no es una celebración eucarística ordinaria (no se celebra Misa).

Consta de las siguientes partes, después del rito de entrada, que debe ser en silencio, breve y austero:

Primera parte: Liturgia de la Palabra

  • Lecturas: Primera, Salmo Responsorial, Segunda y Lectura de la Pasión del evangelio de Juan.
  • Oración Universal: diez peticiones con sus respectivas oraciones y silencios.

Segunda Parte: Adoración de la Cruz

  • El ministro, o el encargado de la ceremonia, lleva en procesión la cruz y la va descubriendo para mostrarla a la asamblea.
  • Después de la procesión, los fieles pasan a adorar la cruz mientras se entonan cantos apropiados.

 Tercera parte: Comunión

  • No es un a liturgia eucarística como tal, es un momento breve y austero que inicia con la oración del Padre Nuestro (Fieles a la recomendación...)
  • Del altar en donde se depositó el día anterior el pan consagrado, se lleva al altar central del templo y se distribuye entre los files que deseen comulgar.

 La Vigilia Pascual en la Noche Santa

Es la grana noche, la celebración central del misterio cristiano, la noche de Pascua que nos anuncia que el sepulcro está vacío porque Jesús ha resucitado. Una celebración solemne llena de símbolos, colores, olores, luz y oscuridad, palabras, cantos y toda expresión de gozo. Cuenta con cuatro partes esenciales que dan sentido a toda la celebración:

Solemne inicio de la Vigilia o Lucernario

Bendición del fuego y preparación del Cirio. Procesión con el Cirio encendido. Canto del Pregón Pascual.

Liturgia de la Palabra

Siete lecturas del Antiguo Testamento, con el Salmo y la oración correspondiente. Una Epístola (lectura del Antiguo Testamento), de San Pablo, con el Salmo y la oración correspondiente. Proclamación del Evangelio.

Liturgia Bautismal

Canto de las letanías de los santos. Bendición del agua bautismal. Bendición del agua (la que los fieles llevan para uso casero como agua bendita). Renovación de las promesas bautismales.

Liturgia Eucarística

Se sigue el esquema general de todas las eucaristías.

La Pascua

Con la noche de Pascua inicia el Tiempo Pascual, que comienza con la Octava de Pascua (ocho primeros días después del Domingo de Pascua) y concluye con la Cincuentena Pascual (cincuenta días) que culmina con la Solemnidad de Pentecostés.



[1] Comprender los símbolos, en La Biblia católica para jóvenes, p. 1366 (Evangelio de Juan).