El Color del Paraíso de Majid Majidi (Irán, 1999, 90 min.)

Esta película iraní nos cuenta la historia de Mohammad, un niño ciego que busca y quiere tocar a Dios. Una película hecha con arte, bellas imágenes y acertados diálogos que invitan a la reflexión. Mientras avanza la cinta podemos recordar a grandes místicos, incansables buscadores de Dios, como san Juan de la Cruz:  “¿A dónde te escondiste, Amado mío y me dejaste con gemido?”, o san Ignacio de Loyola: Buscar y encontrar a Dios en todas las cosas”.  “La santidad es el rostro más bello de la Iglesia. Pero aun fuera de la Iglesia católica y en ámbitos muy diferentes, el Espíritu suscita «signos de su presencia, que ayudan a los mismos discípulos de Cristo»” (no. 9), nos dice el papa Francisco en su Exhortación apostólica  Gaudete et exsultate

Gran Torino de Clint Eastwood (EUA, 2008, 116 min.)

Gran Torino bien podría ser una parábola cristiana. El protagonista, Walt Kowalski (Clint Eastwood, estupendo), nos recuerda al buen samaritano (cfr. Lc 10, 25-37), al padre bueno (cfr. Lc 15, 11-32) y al cordero pascual que derrama su sangre por la salvación de todos (cfr. 1 Pe 1, 18-19). “Como no puedes entender a Cristo sin el reino que él vino a traer, tu propia misión es inseparable de la construcción de ese reino: «Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia» (Mt 6, 33). Tu identificación con Cristo y sus deseos, implica el empeño por construir, con él, ese reino de amor, justicia y paz para todos. Cristo mismo quiere vivirlo contigo, en todos los esfuerzos o renuncias que implique, y también en las alegrías y en la fecundidad que te ofrezca. Por tanto, no te santificarás sin entregarte en cuerpo y alma para dar lo mejor de ti en ese empeño” (no. 25), nos dice Francisco en su exhortación.