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HAMBRE DE DIOS : LA EUCARISTIA EN LA VIDA DIARIA.

MXN 63.00

Autor(es): Sin autor

Editorial: BUENA PRENSA

EAN: 9786078293070

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Presentamos esta colección de meditaciones sobre pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, que hacen referencia al don de la Eucaristía, con la esperanza de despertar una creciente hambre de Dios.Desde la primera página del Génesis, nuestra madre abadesa relata cómo es posible contemplar en el cosmos la presencia del Verbo creador y del Cristo consagrante; prosigue el encuentro de Abraham con el sacerdote del Dios Altísimo,Melquisedec, encuentro que tiene ya la fragancia del pan y del vino, preludio de la Eucaristía.Recorre los libros del Antiguo Testamento hasta los umbrales del Nuevo Testamento, donde encuentra a María que acoge al Verbo, lo concibe por obra del Espíritu Santo, lo da a luz en Belén –la “casa del pan”– y lo alimenta con leche materna…Llegamos al momento en que Jesús, por solicitud de su Madre –prototipo de la Iglesia– realiza el milagro en las bodas de Caná, milagro que anuncia el don pascual.El tema de la Eucaristía, recurrente en la predicación de Jesús, se hace cada vez más explícito hasta el momento de la Última Cena. Previo a su Pascua, Jesús se ofrece a sus apóstoles a sí mismo, bajo las especies del pan y del vino, y les da 7 el mandato de perpetuar, como memorial de su “más grande” amor, la transformación del pan y del vino en su Cuerpo inmolado y en su Sangre derramada como ofrenda para la salvación de todos. Fieles al mandato del Señor crucificado y resucitado, los apóstoles llenaron el corazón de la comunidad de creyentes en Cristo del Misterio eucarístico, banquete de comunión en la fe y en la caridad.Continúa así por los siglos la presencia real de Cristo en cualquier lugar en que la Iglesia celebra el gran “misterio de la fe”, hacia la conclusión de la historia, al cumplimiento del designio universal de la salvación anunciada en las páginas del Apocalipsis, en el cual se describe el gran banquete de la Pascua eterna en la Jerusalén celestial. En aquella mesa se reunirán todos los redimidos para saciarse de Dios. Ellos formarán una perfecta comunión de amor donde la alegría no tendrá fin. Y Dios será todo en todos. Una Eucaristía Cósmica.Un coro cantará eternamente la acción de gracias.La comunidad monástica.

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