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QUE PASO EN EL VATICANO II?.

MXN 792.00

Solo 3 queda

Autor(es): O´ MALLEY, JOHN W.

Editorial: SAL TERRAE

Año: 2012

Encuadernación: Rústica con Solapas

Páginas: 495 p.

ISBN: 9788429320251

EAN: 9788429320251

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El concilio se desarrolló a lo largo de cuatro etapas sucesivas, durante el otoño de los años 1962 a 1965. Cada una de estas etapas, de aproximadamente diez semanas de duración cada una, tuvo un carácter propio. La primera etapa transcurrió durante el pontificado del papa Juan XXIII, y las otras tres durante el pontificado de su sucesor, Pablo VI. Casi tan importante como las sesiones que reunían a cerca de 2.200 obispos en la basílica romana de San Pedro durante cada una de las etapas fue el trabajo realizado tanto antes del concilio, entre 1959 y 1962, así como durante los intervalos de aproximadamente nueve meses que transcurrieron entre las distintas etapas. Este trabajo, realizado por los obispos y los periti (en latín, “expertos”) en teología, determinó el curso del concilio casi tanto como el debate real que se producía en la basílica de San Pedro. En el momento de cerrarse el concilio, el papa Pablo VI había promulgado dieciséis documentos en su nombre y en nombre del concilio2. Abarcan una amplísima gama de materias, que se tratan con notable amplitud y detenimiento. Estos documentos son el legado más autorizado y accesible del concilio, y el estudio del Vaticano II debe girar en torno a ellos. El aire de serenidad que respiran estos documentos oculta el hecho de que algunos fueron discutidos en el concilio de manera acalorada y a menudo amarga, y solo a duras penas lograron sobrevivir. Es más, aunque estos documentos a menudo se juntan sin distinguir entre ellos rangos o categorías, teóricamente no debería atribuirse a todos ellos la misma dignidad o autoridad. El rango más elevado correspondía a las “constituciones”, que fueron cuatro: sobre la sagrada liturgia (Sacrosanctum Concilium); ¿QUÉ PASÓ EN EL VATICANO I I ? sobre la Iglesia (Lumen Gentium); sobre la divina revelación (Dei Verbum); y sobre la Iglesia en el mundo actual (Gaudium et Spes).

Veinte años después del concilio, en 1985, el sínodo de los obispos, reunido en el Vaticano para evaluar los resultados del concilio, señaló que estos cuatro documentos ofrecían las orientaciones que debían servir de guía para la interpretación de los restantes documentos. Durante el concilio se reconoció claramente el carácter específico de una constitución; de ahí que luego se discutiera cuáles eran en concreto los documentos que merecían ese calificativo. Dentro del rango siguiente entraron nueve «decretos»: sobre los medios de comunicación social (Inter Mirifica); sobre las Iglesias orientales católicas (Orientalium Ecclesiarum); sobre el ecumenismo (Unitatis Redintegratio); sobre los obispos (Christus Dominus); sobre la adecuada renovación de la vida religiosa (Perfectae Caritatis); sobre la formación sacerdotal (Optatam Totius); sobre elapostolado de los seglares (Apostolicam Actuositatem); sobre la actividad misionera de la Iglesia (Ad Gentes Divinitus); sobre el ministerio y vida de los presbíteros (Presbyterorum Ordinis). Finalmente, el concilio aprobó tres “declaraciones”: sobre la educación cristiana (Gravissimum Educationis); sobre las religiones no cristianas (Nostra Aetate); y sobre la libertad religiosa (Dignitatis Humanae). Estos dieciséis documentos no se diferencian tan solo en el rango, sino también, y muy claramente, en el impacto y la importancia de cada uno de ellos. Las constituciones han conseguido consolidar su importancia teórica por la atención, el análisis y, en su mayor parte, por la valoración positiva que han recibido de los sabios. En cambio, la distinción entre decretos y declaraciones, independientemente de cómo se haya entendido originalmente, se ha visto privada de todo sentido real, con decretos que virtualmente han quedado olvidados, como Sobre los medios de comunicación social y Sobre las Iglesias orientales católicas, mientras que declaraciones como Sobre la libertad religiosa y Sobre las religiones no cristianas son hoy tan importantes como lo fueron durante el concilio. Aun dando por sentada esta diferencia en autoridad e impacto, los dieciséis documentos están interrelacionados de muchas maneras. Todos ellos forman un corpus coherente y deben ser interpretados en consecuencia.